Por qué los niños/se no quieren ir nunca a dormir?

Per què els nens/es no volen anar mai a dormir?- Pares i Nens

Supongo que os habréis dado cuenta que el momento de ir a dormir es un momento, cuando menos, característico. Normalmente los niños no los gusta ir a dormir y cuando se acerca la hora parece que los tenemos que arrastrar hacia la cama, previos rituales, está claro.

Este es un momento del día en que todo se enlenteix, los vingaaaa, vaaaa, ve a lavarte los dientes, ve a hacer un pipí, ponte el pijama... o vamos a poner el pijama, vamos a lavar los dientes... Si son pequeños normalmente los ayudamos nosotros por el que puede ser más rápido, pero si son más grandes se entretienen con cualquier pequeña distracción.

Si tenéis el hábito de leer con ellos antes de dormir, o hacerlos leer si son más grandes, el tiempo también se alarga, por lo tanto hay que tenerlo en cuenta. Cuando finalmente parece que llega el momento de cerrar la luz empiezan las excursiones porque tienen siete, tienen más hambre y quieren un vaso de leche, porque quieren la luz abierta de fuera el pasillo,... Cuando marchas seguro que no has acabado, te llaman dos o tres veces más, que tienen frío, que tienen más siete, que quieren otro beso, que se han descuidat de decirte una cosa... A tú se te va acabando la paciencia porque estás agotado o agotada y tienes ganas de cenar o coger el sofá y la manteta y desconectar un poco... Y muchos golpes, todo el que se los ha pasado en la escuela y que has intentado que te expliquen durante la cena y no te han explicado te lo empiezan a explicar con una necesidad imperiosa porque los escuches. Puede ser? Ahora? Justamente?

Pues sí, así es. Puede ser y es. En primer lugar, los niños pasan todo el día rodeados de personas, grandes y pequeñas, y no están casi nunca sólo, sacado de alguna vez que juegan sólo o, si son más grandes, empiezan a estar a ratos a su habitación o moverse sólo por el pueblo o por el barrio. Además, han pasado muchas experiencias, y experiencias sociales que los ayudan a crecer pero que también se los pueden crear problemas o angustias.

Por la noche se quedan sólo con ellos mismos y aparecen los miedos o las preocupaciones

Los niños viven en el mismo mundo que nosotros, rodeados de inputs igual que nosotros, ven, sienten, experimentan y están estimulados todo el día. En el momento de ir a dormir es el momento del día en que muchos de ellos tienen que separarse de las personas y quedarse sólo, a su habitación, sin nadie más y por muchas horas. Tienen que estar sólo y en silencio para poder dormirse y con la luz apagada. Quedarse sólo con ellos mismos costa. Los niños que duermen acompañados de hermanos pueden sentirse menos sólo pero en este silencio que tienen que cumplir para dormir también se pueden sentir sólo.

Aquí pueden aparecer y aparecen los miedos. Los más pequeños proyectan los miedos a personajes fantásticos de su imaginación, pueden no saber separar del todo bueno el que es real o el que es fruto de su fantasía. Así pues aparecen el miedo a los monstruos, a algún peluche de la habitación, a que haya alguien al armario etc... Los más grandes pueden experimentar angustias o miedos sobre experiencias reales propias u otras personas, por ejemplo de situaciones que se los pasa en la escuela, o que pasan en casa, que sienten o ven por la televisión, a suspender un examen, a hacer el ridículo, a perder un amigo, al peligro etc...

Al igual que nosotros, es durante la noche, en el momento de dormir, que los niños y niñas recuerdan y se preocupan de todo aquello que los puede estar angustioso a su vida cotidiana.

[su_quote]A l a noche, estas angustias y problemas se amplifican y se pueden ver más grandes del que son si no se resuelven[/su_quote]

Todo es más real en su conciencia al estar aislados de todos los estímulos del día y sentirse sólo y en silencio. A veces los cuesta dormir porque no identifican qué los preocupa, sobre todo si son pequeños, y a veces lo identifican pero no lo hablan por vergüenza, miedo o culpa. O a veces tan sólo durante el día han sido distraídos en otras cosas y no nos han hablado, y es por la noche cuando son conscientes de aquello que los preocupa y en quieren hablar. Es fácil de entender porque a nosotros también nos pasa, si no, mucha gente no tomaría pastillas para dormir.

No basta con ponerlos a dormir

Por este motivo, es importante que tengamos en cuenta que no hay bastante en que hayamos establecido unos hábitos para ir a dormir y que hayamos "enseñado" a nuestros hijos e hijas a dormir. Hace falta cierto acompañamiento y comprensión en caso de que se los cueste. El bono de todo esto es que en este momento podemos detectar más fácilmente si todo los va bien o no. De alguna manera podemos observar si hay alguna noche que están más angustiados y se los cuesta más dormir, puede funcionar como un sistema de alarma. Un sistema de alarma pero sin alarmarnos, pues en la mayoría de los casos son problemas que hablándolos con ellos quedan resueltos y nuestros hijos e hijas pasan página. Muchos golpes nos damos cuenta que quizás hay algo que no han entendido bien, o se los falta información, o bien entre todos podemos encontrar una solución en el problema.

 

[su_quote]Cuando intentamos encontrar una solución en el problema os recomiendo que no se los dáis la solución directamente sino que los ayudáis a encontrarla por ellos mismos[/su_quote]

Por ejemplo se los podéis preguntar: "Y como cruces que podrías solucionarlo? Has pensado algo?" Podéis darle pistas, opiniones, y encaminarlos hacia la solución pero si la encuentran ellos su autoestima, además, quedará reforzada y estarán más comprometidos con la solución. Podéis dar un refuerzo positivo para que se animen a solucionar más problemas: "me parece que la solución que propones es muy acertada".

El método de los "10 minutos" en la intimidad

Os recomiendo que añadís, pues, al recuento final de tiempo para ponerlos a la cama, unos "10 minutos" más, y cuando los tengáis a la cama os estiráis o sentáis a su lado con la luz apagada o en la penumbra (esto favorece la intimidad y relaja y prepara para dormir) y charláis, seguro que tienen cosas a deciros. Tampoco hace falta que sea cada día, pero si veis que no deja de pediros cosas: tengo siete, no puedo dormir, ven otro momento... el mejor es ver qué pasa. En este momento de intimidad descubriréis cosas que posiblemente no descubriríais de otra manera. A veces, no hace falta ni que hacéis preguntas, ellos mismos empezarán a hablar. Y si lo podéis hacer cada día mejor. Veréis como vuestra relación y vuestro vínculo mejora, su confianza también y sentirán que son importantes para vosotros, pues durante el día muchos golpes vamos muy enfeinats y tenemos poco tiempo para dedicar a escucharlos con todos nuestros sentidos puestos.

Con este método de los "10 minutos" de charlar en la intimidad antes de hacerlos el beso de buenas noches, los tranquilizaréis y le los daréis mucha seguridad y calma, y funciona tan bien que quienes estéis dando gotas de melatonina para dormir quizás las podréis ir reduïnt mica en mica hasta dejar de dar-lis.

Es posible que un día sea muy tranquilo y no necesitáis más que 5 minutos, mientras que otro veis que necesitáis 15, dependiendo del que os expliquen. Si puede ser, dejáis que empiecen ellos a hablar, podéis tan sólo decir uno: "cómo has sido hoy?" Si hay algo que quered hablar vosotros sobre ellos también es un muy buen momento para reflexionar, en cambio no lo es para dar sermones. Si no hablan podéis hacer preguntas alaire  pero a mí me gustan mucho las  observaciones del tipo: "te he visto contento hoy con tu amigo", o "a hockey hoy se te veía cansado". Estar unos minutos juntos en silencio también es bueno si se dónen estos espacios.

Un golpe establecéis esta rutina, si algún día estáis muy cansados y os piden hablar pero no hay nada que los angustie, también podéis decir-lis que hoy estáis muy cansados y que necesitáis ir a la cama, que el día siguiente hablaréis sin falta. También tienen que entender que vosotros tenéis vuestras necesidades y que a veces no podréis hacerlo, quizás estáis enfermos o no os encontráis bien, esto también puede pasar y no pasa nada. El día siguiente seguiréis hablante.

También puede pasar que un tema sea muy largo de hablar pero los angustie, podéis tranquilizarlos de alguna manera de forma general y decir-lis que el día siguiente por la tarde hablaréis en calma y acabaréis de encontrar todos juntos la solución, que pueden descansar tranquilos o tranquilas.

Y como hacerlo con los más pequeñitos?

Cuando son muy pequeños seguramente no os explicarán el que los angustia porque no tienen la capacidad de detectar, identificar sus emociones ni explicar sus preocupaciones. Entonces lo más importante es un momento de intimidad de "buen rollo", caricias, un cuento que los ayude a desconectar, un abrazo una estoneta, recordar que los estimáis mucho... Empar Moliner, explica que el libro de cuentos que escribió por su hija cuando era pequeña, "Cuentos infantiles contra todo pronóstico", es un libro para leer bajo las sábanas con una linterna. Os imagináis qué experiencia más xula y íntima? O también hay unos cuentos para leer a oscuras que son fluorescentes, o podéis hacer un pequeño ejercicio de relajación haciendo imaginar a vuestro niño una gran luna que pueden imaginar como ellos quieran con el color que quieran y que su luz va cayendo por sobre su cabecita y va bajando poco a poco hasta los pies, o el mismo con una hada mágica que suelta unos polvets mágicos de purpurina que también los va cubriendo hasta los pies y que esta purpurina es muy mágica y hace dormir... imaginación al poder! Esto son cosas que a los niños los hacen sentir bien y cuando se sienten a gusto y bien, estimados, cuidados y seguros, duermen.

Si los seguís notando angustiados os recomiendo que durante el día los feudo dibujar, pues los niños y niñas dibujan su mundo interior, y podéis hablar. O bien también podéis jugar con ellos o ellas a playmobil o a muñecas, también con estos juegos podréis observar muchas cosas de vuestros hijos e hijas que los pueden estar preocupante, pues cómo pasa en el dibujo, en el juego los niños proyectan sus angustias, preocupaciones y experiencias, el juego en sí mismo es terapéutico.

Si aún así esta angustia durara en el tiempo y no supierais a qué es debido de (la escuela lo tendría que haber notado también) siempre es recomendable hablarlo con un profesional.

Estos pequeños minutos con la luz cerrada o a la penumbra, en plena intimidad son un tesoro. Es importante que ningún niño, niño o niña más grande vayan a dormir angustiados o preocupados, ni dejáis nunca que vayan a dormir sin haber solucionado un problema con vosotros. Si tienen que reflexionar, intentáis que reflexionen en algún momento del día y podáis hablar y solucionar antes de ir a dormir para poderos dar un abrazo, uno te estimo y un beso de buenas noches, esto nunca se los tiene que faltar pase el que pase, ni a vosotros tampoco. No olvidáis que pronto crecerán y no se lo dejarán hacer!