La sandía y las propiedades que aportan a niños y niñas en verano

Una fruta de grandes dimesiones que nos sirve para comer y beber

La sandía es la fruta que contiene más agua con un 93% de su total. Se caracteriza por sus dimensiones, que la convierten en la fruta más grande y por su color rojo intenso en el interior y verde en el exterior. La sandía tiene una textura acuosa y muy jugosa. Además, es muy refrescante y tiene un gusto dulce.

Esta fruta típica del verano es buena para toda la familia, en especial para los niños. Un fruto que sirve para comer y beber. La sandía tiene un gran contenido en agua el que la convierte en un alimento perfecto para el verano por sus propiedades hidratantes. Y es que dos cortes de sandía equivalen a un vaso de agua. Además, tiene una aportación calórica muy baja, por el que es ideal para niños y jóvenes que hayan subido de peso por el confinamiento. La sandía aporta varios beneficios que ayudan al buen funcionamiento del cuerpo:

 
  • Vitamina A: Esta vitamina es necesaria para el buen estado de la retina y también ayuda a formar y mantener la piel, el cabello y las mucosas. En los más pequeños esta vitamina es básica para el crecimiento de los huesos y los dientes.
  • Vitaminas del grupo B: Fomenta los procesos de metabolización de los hidratos de carbono, grasas y proteínas. Facilita la liberación del almacén de azúcares del hígado y de los músculos, y es esencial para la regulación del sistema nervioso central.
  • Vitamina C: Esencial para el buen funcionamiento del organismo, puesto que forma parte de muchas reacciones metabólicas.
  • Manganeso: Activa los procesos celulares, básicos en niños en pleno desarrollo y fomenta la fabricación de proteínas y de ácidos grasos.