La importancia de separar los negocios de la economía doméstica

La importància de separar els negocis de l'economia domèstica- Pares i Nens

En los últimos meses he tenido algunos clientes que me han hecho sentir la necesidad de escribir sobre la conveniencia de separar la economía doméstica de la relativa a la actividad profesional: el negocio es el negocio, y conviene tener claro qué partidas de gasto corresponden exclusivamente a esta actividad.

El grueso del tema se centra en que, cuando se es un trabajador con un salario, es muy sencillo separar ingresos de gastos, dado que la mayoría de salidas de dinero no tienen ninguna relación con el trabajo que se desarrolla (a excepción, quizás, de transportes de ida y retorno de la empresa, comidas fuera de casa, canguros y similares).

Ahora bien, si el dinero que entran a casa provienen de una actividad profesional o un pequeño negocio, me consta que a menudo se mezclan gastos relativos a estos con el resto de pagos.

Tal como hemos comentado en anteriores artículos, en un proceso de coaching financiero empezamos para establecer los objetivos (qué es el que queremos), para continuación seguir con por la presa de conciencia de la situación de partida.

De este modo, un golpe determinados objetivos, mi recomendación para los propietarios de pequeños negocios es iniciar la fase de análisis por los gastos personales o familiares, con el fin de averiguar qué es el que la persona o familia necesita para vivir de acuerdo con sus hitos. Se trata de identificar los gastos que se producen con independencia de si la fuente de ingresos es un salario o un negocio propio: comer, alquiler o hipoteca, suministros (agua, luz, teléfono, etc.), las escuelas de los niños, ocio, ropa, vacaciones...

Un golpe tenemos el más básico, el que hace falta para tener un estilo de vida con el que nos sentimos cómodas, es el momento de entrar a analizar el negocio.

 

En este punto, veremos cuáles son los ingresos actuales y una estimación del que se podría facturar en el futuro y, a continuación, los gastos que se producen en cada escenario. Esto nos dará una idea de si la actividad profesional genera o no dinero suficiente para atender las necesidades domésticas.

Para ser todavía más precisos, puede pasar que una zona de la vivienda o un porcentaje de los suministros, por ejemplo, estén destinados al negocio. En estos casos, conviene asignar con una cierta precisión qué porción del gasto corresponde a cada parte.

Otro aspecto a considerar es que muchos de los propietarios de negocios cotizan a la Seguridad Social sobre la base mínima, de forma que conviene más que nunca planificar correctamente un ahorro para asegurar que cuando llegue la jubilación, o ante un imprevisto, habrá dinero disponible suficiente para hacer frente.

Cuando contamos con toda la información sobre la mesa, es momento de tomar decisiones de manera responsable.

Bajo mi punto de vista, incluso en el caso de ser asalariado, siempre hay posibilidades de aumentar los ingresos, pero en un negocio propio quizás esto es más evidente: se pueden buscar nuevos clientes y maneras de recortar gastos, con la vista puesta en que la actividad profesional por sí sola genere suficiente dinero como para dar cobertura a las necesidades personales o familiares.

Si quieres que te ayudamos a separar la economía doméstica de la profesional, estaremos encantados de hacerlo. Sólo hace falta que te pongas en contacto con nosotros.